Labordeta ha fallecido en la tierra aragonesa por la que tanto luchó y Aragón entero le ha llorado con fuerza.
Nunca olvidaré esta tarde de domingo en la que, junto con unos amigos, me acerqué a su capilla ardiente para mostrarle mis respetos y decirle adiós. Jamás me había dolido tanto la muerte de alguien al que no conocí personalmente.
Sirva este artículo como mi pequeño homenaje a alguien tan grande, tan aragonés y tan universal.
Se le va a echar mucho de menos.
BANDERAS ROTAS
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas.
Las que nos rompió la vida, la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.
Rota permanece aquella que levantamos al cielo
pensando que la justicia crecería como un vuelo
de gaviotas en el mar.
Y vimos cómo al final sólo nos quedó el recuerdo
de un mástil desarbolado y unos jirones de tela
rotos por el vendaval.
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas.
Las que nos rompió la vida, la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.
Rota permanece aquella que ponía libertad
y que aupamos convencidos que al terminar la batalla
ésta íbamos a ganar.
Pero todo fue una amarga e inútil desesperanza
cuando vimos que las huellas
de los grilletes dejaban unas marcas sin borrar.
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas.
Las que nos rompió la vida, la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas